viernes, 17 de abril de 2020

Y

"Y todos los habitantes de los rincones vendrán a dar vida a la imagen, a multiplicar todos los matices de ser del habitante de los rincones. Para los grandes soñadores de rincones, de ángulos, de agujeros, nada está vacío, la dialéctica de lo lleno y de lo vacío sólo corresponde a dos irrealidades geométricas. La función de habitar comunica lo lleno y lo vacío. Un ser vivo llena un refugio vacío. Y las imágenes habitan."


Recién terminé de dibujar en el suelo con un pedazo de pared caída y el sol está bajando. Ya conozco esta sensación de estar así, mirando.
Estoy sentado en un escalón de la terraza que usaba para fumar de mentira cuando iba a la secundaria, era para alejarme/acercarme y estar, como el diario íntimo. "M'illumino d'immenso" como Ungaretti pero con la puesta del sol.
Miro el piso, que también es el techo de mi casa, me miro las piernas y me acuerdo que una vez alguien escribió que "la cueva es el lugar adonde unx entra sabiendo que en algún momento hay que salir". Y sí, las cuevas son refugios, como los rincones (está todo conectado), lugares a los que entramos para estar, para mirarnos los pies, pero entramos sabiendo que no es para siempre.


Gastón Bachelard habla un poco de esto en su texto La poética del espacio. Les comparto unos fragmentos, el de ↑arriba ↑proviene de un capítulo todo dedicado a LOS RINCONES (lo mando al mail).

"...¿Y no hay acaso en esta página el valor del escritor para vencer la censura que prohíbe las confidencias "insignificantes"? Pero ¡qué alegría nos da la lectura cuando se reconoce la importancia de las cosas insignificantes! ¡Cuando se completa con ensueños personales el recuerdo "insignificante" que el escritor nos confía! Lo insignificante se convierte entonces en signo de una extrema sensibilidad para significados íntimos que establecen una comunidad de alma entre el escritor y sus lectores. ¡Y qué dulzura en los recuerdos cuando podemos decirnos que, menos 
los guantes de piel de ante, se han vivido horas rilkeanas!"

"...Rilke nos dice la alegría de contemplar una caja que cierra bien. En los Cuadernos (trad. francesa, p. 266), puede leerse: "La tapadera de una caja en buen estado, cuyo borde no tenga abolladuras, semejante tapadera no debe tener más deseo que el de encontrarse sobre su caja". ¿Cómo es posible, preguntará un crítico literario, que en un texto tan elaborado como el de los Cuadernos, Rilke dejara semejante "trivialidad"? No nos detendremos en esta objeción si aceptamos ese germen de ensueño del cierre suave. ¡Y qué lejos va la palabra deseo! Yo pienso en el proverbio optimista de mi país: "No hay puchero que no encuentre su tapadera". ¡Qué bien andaría todo en el mundo si el puchero y la tapadera estuvieran siempre perfectamente ajustados! A cierre suave, apertura suave; querríamos que toda la vida estuviera bien aceitada."


BONUS:
https://www.youtube.com/watch?v=JQjDb--0GPk




1 comentario:

  1. Toda la voluntad
    De repente se va
    Frente a la obviedad
    Todo esto es inmensidad
    Y trabajar por 10 horas
    Cumplir siempre las decisiones de corazón
    Pedir disculpas por un error
    También esta es inmensidad
    Toda la realidad es inmensidad
    Como el sueño que después se disolverá
    Desde mañana recomienza una nueva inmensidad
    Desde mañana
    Desde mañana
    Desde mañana

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