Escribir desde el naufragio

Escribir desde el naufragio

                                                        Ana Woolf

 

El señor ciego o la viejita de la verdulería

He demorado la escritura de este artículo hasta el último momento. Encuentro placer en escribir, me ordena, me libera, me tranquiliza pero este tema, este título, esta unión fatal Pandemia y teatro… me sobrepasa, me hace naufragar. Este tiempo no está siendo para mí un tiempo creativo. No se trata de un período ‘sabático’ en el cual el tiempo que está en nuestras manos se vuelve espacio creativo. Falta la felicidad y el placer de haberlo elegido, de saber que es un tiempo robado entre varias actividades, un regalo que me hice y que sé, lo aprovecharé y exprimiré hasta el último segundo. Es como un domingo libre y todo para mí, ¡qué felicidad ! en mi otra vida, ¡qué felicidad ! que era… Siento demasiada energía de muerte alrededor, demasiado olor a miedo fabricado que dio resultado, todo enmascarado en un discurso de potencia comunitaria, me cuido te cuido nos cuidamos, pero no nos miramos, si te acercas demasiado entonces sí te miro con terror y furia como si fueras un asesino que vas a matarme.

Un ciego en la esquina de casa espera infructuosamente que alguien le tome el brazo para cruzar la calle. Lo veo desde la seguridad de mi balcón. Nadie. Desciendo, ante todo el protocolo de barbijo, zapatos de calle, ojo a la llave, a la manija del ascensor, de la puerta… mejor bajo por escalera. Me acerco, con mi miedo, le tomo el brazo, siento su miedo pero también su agradecimiento, siento también mi ‘¡a la mierda el corona virus! Si no puedo ayudar a cruzar la calle a otro ser humano no quiero vivir en este mundo’. Respiro feliz, como liberada, hay otro mundo mi mundo en donde puedo tomar del brazo a una persona ciega o alcanzarle el dinero que se le cayó a una viejita en la verdulería de al lado.

 

El otro, mi mundo

El problema es que se cayó el telón en mi mundo de ese otro mundo, se rompió la cuerda que lo hacía funcionar y no haynuevos avisos de ‘¡arriba el telón!’ al menos aquí, en mi país, Argentina. Mi mundo cambió de forma radical. Estoy en casa, me quedo en casa, una casa que era mi refugio y mi punto de llegada para descansar, desarmar y armar valijas para volver a partir. Disfrutaba llegar, estar, recuperar como máximo dos, tres semanas los olores familiares que son memoria cuando viajo, las plantas, comidas hechas en mis propias ollas y con las verduras de aquí al lado, la carne argentina, las bocinas, ver tirada en mi sofá programas de televisión banales que me ponían al día sobre la realidad política, social y también farandulera. Llegaba para descansar un poco y finalmente partir retomando el vuelo hacia otro espacio que siempre fue como la continuación de lo que llamo casa, como el ala anexa, la sala de teatro, no importa si estaba en Santa Fe, Calcuta, Shangai, Taipei, Holstebro, Bogotá... es mi casa. No estoy enferma de corona virus pero siento que no es de esa enfermedad que me tengo que cuidar. Tengo que cuidarme de esta sensación de improductividad creativa, de la depresión ante la falta de respuesta a la simple pregunta de lxs actorxs de mi grupo LAT (laboratorio de antropología teatral) ‘¿y cuándo nos juntamos?’, de la impotencia por no poder visualizar al enemigo. Hemos hecho teatro como resistencia colectiva, con un enemigo visible aquí y en todas partes del mundo que he visitado, Serbia, Bosnia, Polonia, Colombia, Perú, Chile, Uruguay, Italia y más y más. En Argentina nació en el siglo pasado(¡oh! ¡el tiempo! ¡siglo pasado! dije), el glorioso Teatro Abierto, era los años ‘80, tiempos de dictadura,, el enemigo y asesinoera claro y usurpaba la Casa Rosada, la casa de gobierno. El manifiesto fue y seguirá siendo un orgullo para toda la gente de teatro, y para cualquier persona con su corazón en el arte y en los derechos que este defiende y reivindica.

 

"¿Por qué hacemos Teatro Abierto? Porque queremos demostrar la existencia y vitalidad del teatro argentino tantas veces negada; porque siendo el teatro un fenómeno cultural eminentemente social y comunitario, intentamos mediante la alta calidad de los espectáculos y el bajo precio de las localidades, recuperar a un público masivo; porque sentimos que todos juntos somos más que la suma de cada uno de nosotros; porque pretendemos ejercitar en forma adulta y responsable nuestro derecho a la libertad de opinión;porque necesitamos encontrar nuevas formas de expresión que nos liberen de esquemas chatamente mercantilistas; porque anhelamos que nuestra fraternal solidaridad sea más importante que nuestras individualidades competitivas; porque amamos dolorosamente a nuestro país y éste es el único homenaje que

 

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sabemos hacerle; y porque, por encima de todas las razones nos sentimos felices de estar juntos."

El martes 28 de julio de 1981, a las18.00 hs., el actor Jorge Rivera López, presidente de la Asociación Argentina de Actores por aquel entonces, inauguró Teatro Abierto con la lectura de este texto escrito por el dramaturgo Carlos Somigliana.

 

Teatro Abierto, uno de los actos de resistencia pacífica y creadora más maravillosos de la historia del teatro y de otras historias también. La comunidad artística se encontró y creó en la adversidad porque el enemigo tenía una cara visible. Este acto político cultural nos ofreció integridad a nuestra fragmentación.

Ahora sé que no es del CV19 que debo cuidarme, debo cuidarme de mí misma. Me he perdido.

 

Los equivalentes

Debo reconstituirme y encontrar los equivalentes del lenguaje escénico en la vida cotidianam buscar los principios famosos de la Antropología Teatral, buscarlos y aplicarlos obsesivamente en el aquí y ahora, más que nunca aquí y ahora, de mi ‘caro’ maestro Stanislavski. Es el stomping de Suzuki, me digo, pero ahora en el piso de mi casa, siempre digo/ dije/ digo a mis alumnxs, actrices, actores al verlxs hacer el ejercicio‘hay que marchar hacia delante pero no quieran marchar hacia adelante, no se escapen de cada paso, de cada stomp, no busquen adelante, allí no hay nada, una vez que llegamos al final del cuadrado está la pared damos la vuelta nos apresuramos por marchar hacia delante y está la otra pared esperándonos, marchen hacia la vertical, hacia el centro de la tierra igual avanzaremos, y más profundo’. Quino aparece y me recuerdasu equivalente: Mafalda sobre el mundo. No hay a dónde ir. Al menos no hacia fuera.

Una acción después de la otra, me digo, repitiendo lo que me enseñó mi maestra Julia Varley (Odin Teatret, Dinamarca) “una azione alla volta Ana”, sigo escuchándola, trabajo, tiempo… acción sostenida… Es como crear un nuevo espectáculo, parece decirme Eugenio (Barba), paciencia, ojo atento y saber esperar porque si la acción está escondida detrás de lo aparente e inservible y aburrido y que parece no funcionar, la acción necesaria va a aparecer. Tiempo de maduración. Como cuando plantamos una semilla, hay un brote, no puedes tirar hacia arriba las hojas que apenas se asoman, queriendo que la planta crezca (Julia). Hay que esperar. Luego de 61 días de encierro obligatorio me digo, ahora hay que invernar. Y mientras inverno me pregunto, ¿por dónde pasa ahora la resistencia? ¿Cuál es ahora la acción necesaria?

Me junto por zoom con un grupo de jóvenes mujeres, 3 portuguesas, 1 argentina, otra brasilera. Quieren abrir ahora una base de la red magdalena (red de mujeres en el arte) en Portugal. ‘Porque es necesario’ – me dicen.

 

Estrategias para sobrevivir.

El primer día de cuarentena obligatoria, 20 de marzo, busqué un instructivo de clases de box en youtube, mi puching ball era una gran almohada. Lo seguí al pie de la letra durante dos horas, objetivé mi mirada, me di cuenta que el camino no era por ahí. ¡Libros! Que me contaran, explicaran me ayudaran a entender, desde Madame Blavatsky, pasando por Rudolph Steiner, textos sobre chacras, diferentes meditaciones, El arte del Qigong de un maestro vietnamitaWong Kiew Kit, y más. El aroma a oportunidad al lado de mi sentimiento trágico me hizo decidir comenzar a estudiar dos cosas que he pospuesto y que solo podría comenzarlas en estos momentos, yendo día a día, disfrutando del estudio y del descubrimiento sin preocuparme por “los viajes que tendré ‘seguramente’ el año que viene”. Aquí y ahora en cuarentena obligatoria no importan. Decidí estudiar medicina china y hacer el instructorado de Qigong. Un espacio de respiración, profunda. Pero aún no me calmo. Aún necesito seguir preguntando porque tengo miedo que si suelto la pregunta resignándome a que no hay respuesta me caiga. 

Tomo un último libro que tenía guardado en mi biblioteca para momentos especiales de tiempos especiales y desde hace un mes es mi compañero de desayuno todos los días. El I Ching, la edición de Richard Wilhelm. Me encuentro y encuentro de nuevo mis equivalentes que me calman porque restauran mi mundo de teatro. ¡Hexagramas!, me hablan.

29. Lo abismal: agua arriba agua abajo. Hexagramas k’an precipitarse, una línea yang se precipita entre dos líneas yin y es aprisionada por ellas como el agua en el desfiladero.

Agua, viene de arriba.

Corazón aprisionado en cuerpo, principio de la luz contenido en la oscuridad.

Repetición del peligro.

Indica una situación objetiva.

Ejemplo del agua: continua fluyendo y pasa por todas las depresiones que encuentra en su camino. No vacila ante ningún pasaje peligroso, no retrocede ante ninguna caída, nada la hace perder su naturaleza esencial. Permanece fiel a sí misma en todas las circunstancias y si una persona es sincera confrontada con las dificultades su corazón alcanzará la comprensión de la situación. Suceso.

No acostumbrarse al peligro. Precaución. El abismo es peligroso.

Escapar es imposible. Espere. Lo principal es la sinceridad. Comenzar por  la línea de menor resistencia.

27. Las comisuras de los labios (La nutrición). Tortuga mágica: ser dotado de poderes extraordinarios, no necesita alimento material, autonomía interior.

23. Desintegración, Po: tierra k’un receptivo, abajo, ken montaña quietud arriba

en época adversa aceptación, quietud.

21. Morder: boca abierta con un obstáculo entre los dientes

enérgica mordida es necesaria para vencer al obstáculo. 21. Decisión.

Metal y flecha para superar las dificultades.

 

Solo se puede realizar algo de valor cuando se tiene el coraje de dirigir los ejércitos contra sí mismo.

15.Modestia la montaña en el interior de la tierra

calmar la agitación interna.

33. Retirada. No es lo mismo que huir. Es una señal de fuerza.

5. Espera, atributos de fuerza interior, aprovechar la pausa para fortalecerse para una nueva lucha. No es una esperanza vacía.

Ver las cosas directamente sin eludirlas sin engañarnos.

Suavidad en la acción unida a la fuerza de decisión.

 

Diálogo con lxs maestrxs

En estos 60 días me la pasé escribiendo mi diario personal y cartas. Como un ademán inconsciente que me reconecta con un pasado donde el tiempo tenía otro valor. El tiempo de una carta, de escribirla, de enviarla, de saber que iba a llegar pero no sabíamos cuándo, el tiempo de espera de una respuesta.

El mail es rápido por supuesto pero aún tiene para mí ese sabor a carta, ese tiempo de escritura, ilimitada en mi caso, ese tiempo de lectura y de espera de respuesta. Es lo que hay. Y comienzo a tender la cuerda de la escritura hacia la tierra que añoro.

 

                                                        Buenos Aires, 20 de abril, 2020

 

Querido Eugenio

en el medio del camino de mi vida me he encontrado un corona virus!!!

¡Es así!! Mucho para decir y nada para decirte. Solo aprender a limpiar no solo el exterior sino y sobre todo mi interior. Las manos y el cuerpo del espíritu, cubierto de tanta basura hecha de emotividades superficiales…Mi todo ha comenzado a relativizarse… Podría contarte que he perdido todos mis trabajos…¿pero he perdido? O no, ¿se puede perder lo que no nos pertenece? Y hoy me pregunto también ¿qué cosa nos pertenece verdaderamente? ¿He perdido? O este tiempo es una invitación a dejar un espacio vacío (EL VACIO), limpio, una oportunidad para la aparición de otra mirada…¿Qué queda? Mi/nuestro oficio obsesivo y anclado en otra época, que espera flotando hoy en las aguas infectadas y ‘virósicas’.

Me niego (como una vieja dinosauria en naufragio que se agarra al último pedazo de madera libre en medio de un océano infinito), a ‘reinventarme’ y renacer con lo que llamo teatro dentro de la tecnología. Me han propuesto enseñar a través de los sistemas y plataformas que que circulan en internet, una llamada ‘zoom’ donde podes encontrar lecciones de todo. No sé cómo se hace para hacer un training delante de una pantalla y mirar pequeños cuadraditos donde hay otras personas que te ven dentro de otro pequeño cuadradito y tratan de copiar… ¿qué? Una forma vacía de un cuerpo mediatizado. No sé cómo se hace y de verdad no me interesa aprenderlo. Entonces nada, resisto, a veces tranquila, a veces terriblemente inquieta.

Y en medio a todo esto, la sensación de impotencia que a veces me toma, la incredulidad que supera nuestro realismo mágico latinoamericano, la frustración que siento como ser humano cada vez que veo a mis congéneres vaciar las góndolas del supermercado por miedo a quedarse sin comida, sin jabón para lavarse las manos sucias pero no de un virus, sin alcohol en gel, sin sin sin... en tanto al lado nuestro, más de la mitad de la población no tiene ni siquiera agua potable para lavar nada, mientras siento este olor podrido de un vacío disgustoso y tan pequeño y miserable que trata de llenarse con lo imposible porque es vacío, y solo vacío pienso en ustedes, en vos y en Julia. Pero el olor no se va fácilmente, me digo ‘tendría que hacer algo, tendría que hablar de lo opuesto como me han enseñado ustedes y ¡eco! que una palabra aparece como una luz que al final de este túnel me dice: la sala te espera. E oficio está en ti.

Y en medio a todo esto, el viernes pasado a través de la pantalla, te veo, en la sala negra de la casa Odin, en la sala donde he llorado, en el suelo, en la tierra, sin saber cuándo ni cómo habría de acabar este llanto, la muerte de mi papá mientras buscaba crear alguna acción de valor para la construcción de Semillas de memoria. La acción necesaria. Te vi y escuché, en esa, también mi sala, tan vacía como tan plena, y lloré. No sé porqué lloraba, te escuchaba, te veía allí con tus cabellos blancos y más blancos hablando otra vez sobre los maestros, “los padres fundadores”, y contando otra vez y ¡gracias por ese otra vez!, ese instante de la partida de tu papá, ese instante clavado a fuego en los ojos y ama de tu memoria. ¿Lloraba de nostalgia? ¿De saudade? ¿De tristeza? Escribí inmediatamente a Julia ‘estoy escuchando y viendo a Eugenio en la sala negra, y lloro tanto que no veo nada’.

El llanto –me- limpia tal vez más que el alcohol en gel. Y tiene un rostro doble, porque sé que detrás está también la alegría y el privilegio de saber que están y existen para mí con una consistencia física y presencia real más allá de todo.

Sé que no quiero ‘reinventarme’ porque encontré ya y hace tiempo mi pedazo de madera. Y es el trabajo en sala donde todxs intercambiamos sudor y miradas y risas. Trabajo trabajo trabajo a través de nuestro cuerpo vivo.

Mi pedazo de madera son vos y Julia.

Este pedazo de madera al cual me aferro y al cual no dejaré nunca de aferrarme porque sino el océano se transforma en tierra seca y las estrellas en noche profunda. Sobre mi escritorio tengo muchos muchos libros que flotan conmigo en este naufragio, hay también una fotografía muy querida, está Julia, vos y yo, estamos en la ISTA de Albino con un sol hermoso que nos ilumina, ustedes están sentados y sonrientes yo los abrazo por detrás, como abrazo hoy mi pedazo de madera, te abrazo a vos y a Julia. Me recuerda, como mis libros, de dónde vengo y que no debo soltarme si quiero llegar a ver una vez más tierra firme. Cerca de ustedes he aprendido que no existe el dolor sin la alegría o alegría sin dolor y es justo en este encuentro/cruce donde nace la nueva semilla de un organismo vivo. ¿Lo llamaré espectáculo?

Tal vez sí, porque es de la ALEGRIA que quiero hablar cuando mis pies tocarán tierra. ¿Será el título de un nuevo espectáculo? No lo sé, en tanto me hace sonreír y ver las estrellas luminosas mientras continúo aferrada a este pedazo de madera que me mantiene en vida luminosa, y desde aquí abajo espero hasta poder descifrar el mensaje que está escrito en una estrella.

LIBROS: y hete aquí que en medio de esta pandemia nace también tu Quemar la casa 2da edición en castellano. ¡¡¡Clap clap clap!!!! ¡Bello  que los libros de papel aún continúan naciendo y todavía nos salvan!

Abrazo grande y apretado

¡Ah! ¿Sabes qué cosa empecé a estudiar? Qigong y medicina china. ¡Es fascinante! Todo, somos un organismo perfecto, después lo arruinamos, pero ¡qué perfección! Qué historia dramática maravillosa para contar, desde esos millares de pequeños pequeños espermatozoides que ayudados por tantos otros mecanismos que se ponen en juego, parten a la aventura de encontrar “el Grial”, el óvulo, esa célula pequeña pequeña óvulo la cual se une finalmente a uno y solo un espermatozoide hasta llegar a este ser humano que logramos ser. ¡Mamma mia! ¡Qué trabajo que hacemos solo para nacer! ¡Vivamos entonces!

¡Abrazo abrazo abrazo!

¡Y Salud!

Ana.

                           

Nuevo día

Uno de los cambios en esta nueva vida mía es que no me quiero perder el amanecer. Antes me levantaba avanzada ya la mañana. El amanecer y yo nos encontrábamos cuando había pasado por alguna razón la noche sin dormir. Ahora el tiempo está raro. Excesivo y escaso, nuevo y repetitivo al mismo tiempo,hoy es igual que mañana, que pasado, que ayer, pero no me alcanza. En este viaje vertical el tiempo tiene otra dimensión. Las 24hs a veces no pasan y otras veces pasan densificadas y dilatadas al mismo tiempo. Es como la sensación del tiempo que se debe sentir en un submarino o en una nave espacial. Solo que aquí debo ser yo el submarino o la nave espacial y el universo que me rodea, el espacio oceánico infinito me acoge como la placenta de mi madre y me hace sentir segura. No me quiero perder ese instante de pasaje entre la oscuridad de la noche y el primer instante de claridad del nuevo día. Es como si siendo testigo, cada día, una y otra vez, de ese pasaje, veo y escucho el mensaje una y otra vez: las tristezas terminan alguna vez, la noche fría que hoy parece difícil de sostener mañana, al alba, nos habrá hecho fuertes, la oscuridad siempre se transforma en luz. Ley del Tao.

1. Lo creativo. Cielo arriba cielo abajo.

Éxito: aprender a realizar el sentido del universo Tao, como ley perenne. Cada etapa que pasa se vuelve preparación para la siguiente. Perseverancia.

El tiempo está en la base de un movimiento

 

Coda. Religión y entusiasmo

El hexagrama 16 me habla de entusiasmo y ¡oh sorpresa! del arte, de la música y me regodeo de felicidad y me encuentro, me reconozco al leer en un libro de los años 1000 y 2000 antes de nuestra era, sobre ‘el efecto inspirador del sonido invisible que emociona los corazones de los hombres, uniéndolos’ y que esto incluso para las viejas y viejos sabiosera y sigue siendo ‘un enigma’. Dejo de lado las explicaciones fisiológicas no me aclaran, roban la magia. Cuenta este hexagrama que la gente iba a los templos para venerar a sus antepasados y restablecer su sentido religioso hacia el Creador del mundo y se acompañaban con música y pantomima ‘de la cual nació el teatro’. Los antepasados invocados en las ceremonias religiosas eran los huéspedes del Señor del Cielo, los representantes de la humanidad en esas esferas más elevadas.De esta forma se restauraba el vínculo sagrado entre la humanidad y lo supremo.

No soy religiosa o religiosa como muchas veces nos piden que seamos. Sin embargo me descubro sacándome los zapatos antes de entrar a la sala de trabajo, pidiendo permiso al espacio de trabajo antes de dar el primer paso y consagrando mi trabajo y espectáculo a un universo y seres para mí fundamentales que ya no están más en este plano. Me declaro creyente. Soy religiosa porque tengo mi religión que me permite mantener la tensión hacia la verticalidad, volverme a unir con.

Religión, religio religare ligar a.

16. Entusiasmo. Trueno arriba, Tierra abajo.

Arte como puente tendido hacia el mundo invisible.

 

PDa mis antepasados (de una carta aún no escrita, está en mi universo del futuro): querida Julia querido Eugenio olvidaba: encontré el Timbó. El árbol que los guaraníes llaman Cambá Nanbi, oreja negra. Símbolo del amor paternal.Encontré el árbol donde quiero sean esparcidas mis cenizas cuando parta de este mundo.

Con el amor de siempre, intacto,

                                                                           Ana.


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