sábado, 2 de mayo de 2020

Vivía en la costa, en un lugar alto ,la inundación no llegó el hasta ahí. Pero cuando el nivel del agua bajó mi casa se desmoronó. Al año siguiente tuve una novia. Me contó que cuando le advirtieron que debía correr a su casa y debía juntar lo que más pudiera porque todo el barrio quedaría inundado en cuestión de horas , ella sólo fue a buscar ropa y maquillaje para salir el sábado. Lo demás no le importó . Es que para MM lo material realmente era superfluo , y con esa acción quedó absolutamente demostrado. No obstante, cuando la conocí, lo que vivió ese finde yo podía sentir que estaba vivo en su cuerpo , en su risa , en su jovial humor y estoy segura de que aún hoy está .Así era ella no necesitaba nada más , aprendió de los pájaros. A las fotos de sus padres y abuelos el agua las llevó, pero aún navegan en su sangre

sábado, 25 de abril de 2020

Grupolatear

Amar
 mamar
 tramar…
 Cantar
 señar
 saltar
 bailar;
 entrenar
 accionar
 lanzar
 transpirar.
 Saciar
 vaciar
 llorar
 extrañar
 naufragar
 abrazar
 recordar
 alegrar,
 añorar… 
Embarcar
 navegar
 acunar;
 calmar.
 Zarpar
 cantatear
 arribar…
 Caer 
correr 
sorber
 sostener 
contener
 ceder 
verter,
 partir
 gemir
 abrir
 parir
 morir
 revivir
 reunir
 nutrir 
 vivir… 
 Resistir… 
Reir
 Reir
 Reir.



 (Sol)

viernes, 17 de abril de 2020

Y

"Y todos los habitantes de los rincones vendrán a dar vida a la imagen, a multiplicar todos los matices de ser del habitante de los rincones. Para los grandes soñadores de rincones, de ángulos, de agujeros, nada está vacío, la dialéctica de lo lleno y de lo vacío sólo corresponde a dos irrealidades geométricas. La función de habitar comunica lo lleno y lo vacío. Un ser vivo llena un refugio vacío. Y las imágenes habitan."


Recién terminé de dibujar en el suelo con un pedazo de pared caída y el sol está bajando. Ya conozco esta sensación de estar así, mirando.
Estoy sentado en un escalón de la terraza que usaba para fumar de mentira cuando iba a la secundaria, era para alejarme/acercarme y estar, como el diario íntimo. "M'illumino d'immenso" como Ungaretti pero con la puesta del sol.
Miro el piso, que también es el techo de mi casa, me miro las piernas y me acuerdo que una vez alguien escribió que "la cueva es el lugar adonde unx entra sabiendo que en algún momento hay que salir". Y sí, las cuevas son refugios, como los rincones (está todo conectado), lugares a los que entramos para estar, para mirarnos los pies, pero entramos sabiendo que no es para siempre.


Gastón Bachelard habla un poco de esto en su texto La poética del espacio. Les comparto unos fragmentos, el de ↑arriba ↑proviene de un capítulo todo dedicado a LOS RINCONES (lo mando al mail).

"...¿Y no hay acaso en esta página el valor del escritor para vencer la censura que prohíbe las confidencias "insignificantes"? Pero ¡qué alegría nos da la lectura cuando se reconoce la importancia de las cosas insignificantes! ¡Cuando se completa con ensueños personales el recuerdo "insignificante" que el escritor nos confía! Lo insignificante se convierte entonces en signo de una extrema sensibilidad para significados íntimos que establecen una comunidad de alma entre el escritor y sus lectores. ¡Y qué dulzura en los recuerdos cuando podemos decirnos que, menos 
los guantes de piel de ante, se han vivido horas rilkeanas!"

"...Rilke nos dice la alegría de contemplar una caja que cierra bien. En los Cuadernos (trad. francesa, p. 266), puede leerse: "La tapadera de una caja en buen estado, cuyo borde no tenga abolladuras, semejante tapadera no debe tener más deseo que el de encontrarse sobre su caja". ¿Cómo es posible, preguntará un crítico literario, que en un texto tan elaborado como el de los Cuadernos, Rilke dejara semejante "trivialidad"? No nos detendremos en esta objeción si aceptamos ese germen de ensueño del cierre suave. ¡Y qué lejos va la palabra deseo! Yo pienso en el proverbio optimista de mi país: "No hay puchero que no encuentre su tapadera". ¡Qué bien andaría todo en el mundo si el puchero y la tapadera estuvieran siempre perfectamente ajustados! A cierre suave, apertura suave; querríamos que toda la vida estuviera bien aceitada."


BONUS:
https://www.youtube.com/watch?v=JQjDb--0GPk




martes, 14 de abril de 2020

Leer y hacer cualquier alegría.


Hace aproximadamente siete años, una amiga y yo estábamos acostadas en su habitación, leyendo un libro de plantas medicinales. Teníamos la frescura de la primera curiosidad por los hechizos, estábamos, sin anticiparlo, encontrando la inspiración de las abuelas brujas. Llegamos a la parte final del libro, el último capítulo se titulaba aparentemente “Alegría”, ella empezó a leer las recetas de las infusiones, ungüentos y sahúmos para recuperar o fortalecer la “Alegría”.
Nos entusiasmamos y empezamos a hacer un poquito de todo lo ofrecido por el manual, jugábamos y reíamos, recuerdo alguna canción. Hasta que mi peligrosa pregunta se dispara: ¿Qué raro, no? ¿Por qué el libro de plantas medicinales nombra en todos sus capítulos síntomas o enfermedades tales como resfríos, hongos, infecciones urinarias y al final le destina un capítulo entero a la Alegría? Agustina (mi amiga) y yo, nos miramos detenidamente por un segundo y nos soltamos los ojos en una corrida conjunta a la habitación para buscar el libro.
Resulta que todo este tiempo estuvimos haciendo pociones para las Alergias, naturalmente, leímos lo que estábamos necesitando. 
Algunos años después fui a la clínica de las Alergias,  a buscar los resultados de unos estudios. La clínica de las Alergias utiliza como símbolo en su cartelera a la silueta de un caballito de mar, yo lo relacioné con los pulmones, no recuerdo por qué, simplemente eso observaba en la sala de espera. Había tenido tos duramente dos meses consecutivos, me habían hecho un estudio para determinar si era alérgica, recuerdo que tenía el corazón triste por alguna cosa tonta y que mi abuela, que ahora no lo recuerda, estaba en Cuba de vacaciones. En la clínica de la Alergia nunca leí la palabra Alergia, siempre la reemplace por Alegría, es sabido que tengo serias confusiones con las palabras y un poco de dislexia al leer. Por más esfuerzo que hiciera solo lograba leer “Clínica de Alegría” “Principales Alegrías…” “Dr. Ripoldi médico Alegrísta”.
Por fin me atendió la doctora, ella estaba sorprendentemente sonriente, alegre, me dio un abrazo y yo lo disfruté, escuchó mis pulmones y me miraba a los ojos con dulzura. Finalmente abrimos los papeles y me dice que lo mío eran Alergias (o alegrías), pero que por ahora no podíamos determinar a qué cosa era yo alérgica (o alégrica). Me pidió que no me preocupara y que tratara de no acumular ácaros en la casa.
Nunca más volví a la clínica de la Alegría.

lunes, 13 de abril de 2020

Palabras, palabras, palabras

Gracias por este espacio. Tengo una ensalada en la cabeza. También peligra la radiación de Chernobyl a causa de un incendio que, según nos dicen, provocó un joven de 27 años por diversión,aunque se le fue de las manos... Entonces, no creo que haga falta recapitular: que el virus mortuorio más feroz del mundo, uno con la capa de invisibilidad que heredó Harry Potter; que redescubrirnos y ver en el espejo del techo, de la cobija y del mejor rincón nuestra verdad más íntima, la identidad que plasmamos y la que quedó sin que nos diéramos cuenta a nuestro alrededor en eso que llamamos casa. La casa, que cosa la casa, cuánto disfrute descubierto en este recreo! Ahora me doy cuenta que a veces se parecía más a una garita de colectivo. Acabo de ver lázaro felice. Creo que la disfrutarían mucho. Les quiero enorme y eterno, gracias LAT de latido que late anque lastimado, anque latoso, siempre retumba como un látigo que lleva el paso decidido de esta cuarentena de loques, apasionades, latinos del mundo entero, incansables espectadores de la realidad, jugantes insasiables, amalgama de los colores y aromas más diversos, fuerza poderosa de la creación, avistadores de sueños, fascinades y curioses alquimistas de laboratorio. Les abrazo pegoteado, Julia Elvira, la nieta de bety y de liliarosa, bisnieta de luisa, ana, elvira y rosita Acá también vivo feliz, gracias ♡

domingo, 12 de abril de 2020

Re-considerando-nos


Re-considerando-nos
Considerando el cielo, su tenuidad, su silencio 
 Considerando las múltiples constelaciones,
las largas y eurítmicas caminatas,
los senderos de sorpresas. 

Considerando nuestros pasos y pausas,
el aire que nos recorre y exclama.
Esta sinergia que se hace nuestra
cuando logramos encontrarnos.

Considerando la vida y los inciertos,
los sueños aún en los encierros.
Considerando la vida; tan llena de Vida
y de Alegría que remonta como faro y utopía,
aun en los desaciertos.
porque aún ahí, en cada rinconcito,
la alegría se vuelve esperanza,
bandera y acierto.

Reconsiderandonos, al trascender los excesos,
para nutrirnos entre simplezas.
con estos ritmos nuestros,
con la sangre que nos confirma
instante a instante nuestra latencia.
Tengo tambores en mi cuerpo
Ojos en mi espalda, oídos en los pies
Y serpientes en las manos.

Llamas en las venas,
Un latir constante que me susurra:
Los sueños son mariposas
cuando le damos lugar a las sinergias,
  a las nociones que vienen de la intuición
en pura y sana conexión.
Al permitirnos ondear los misterios no superfluos
la magia constante
al escuchar el sonido de cada alma,
los suspiros, sus sueños en auténtica melodía.

Alegría es explorar la simpleza del presente,
-tan ausente en tiempos de modernidad-
al mismo tiempo que se abrazan todos
los tiempos y todes los ancestros.
Ahí la alegría remonta y  toma vuelo,
Vibrando con esa vibración que nutre
a nosotres y al universo.
Respetándolo, sin dañarlo ni dañarnos.
Es dejar que la libertad hable,
y abrace espacio y tiempo
Así, una alegría brota
hacia vos
hacia el mundo
hacia mis adentros

Tengo ojos en la espalda, oídos en los pies
Flores en mis manos, agua y fuego en mi cuerpo.
Tenemos un latir constante que nos incita
a explorar la simpleza del presente
Sanando, agradeciendo, sin dañarnos.

Hay tanta llama en las venas,
tanta vida fluyendo
tantos tambores en el cuerpo
tantos laberintos, tramas y
enigmas de la existencia.


 
Tengo una flor en la mano y tierra en mi cuerpo
sangre en el paisaje y violetas en los adentros.
Una alegría que brota porque algo  está latiendo.